Acantilados de Ostende – CASTRO URDIALES

En la zona de Urdiales, pasando las playas de Ostende, hay un paseo que une Castro Urdiales con la zona de Ballena -donde se ubica el cementerio-. En este espacio, aparte de poder disfrutarse de unas hermosas vistas, existen espacios para el baño, aunque no gozan de vigilancia como las playas del pueblo y el Muelle de Don Luís. También se conservan algunos restos de la etapa industrial del municipio a finales del siglo XIX y principios del XX, en concreto del ferrocarril y cargadero de Urdiales.

Estamos ante una zona agradable para la distracción, con campas y espacios para el bronceado, y privilegiadas vistas del mar. Algunos optan por la pesca desde los riscos -donde se recomienda prudencia por el peligro de dar un traspiés-, otros prefieren relajarse en un reparador baño en ‘la piscina’, que es como se conoce a un remanso en la costa propiciado para la singular configuración circular de las rocas. Al final del paseo hay un mirador al Cantábrico, con excelentes vistas.

Más allá, encontramos un puente que se conserva desde la época industrial. Su estado de conservación es bastante bueno, aunque el cargadero que trasladaba el mineral a los barcos fue desmontado y no queda nada. Si nos fijamos a lo largo del paseo, observamos en algunos puntos restos férreos del ferrocarril, que son ya los últimos resquicios de las actividades económicas del pasado, y que pueden observarse también en otras zonas de Castro Urdiales.

Esta zona suele ser de tránsito frecuente para los paseantes que se dirigen al cementerio, pues desde ella se accede a las campas de Ballena.

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