Casa de Isidra del Cerro – CASTRO URDIALES

La casa de Isidra del Cerro formó parte de una gran reforma urbanística que se proyectó en Castro Urdiales en la última década del siglo XIX y principios del XX. La necesidad de esa reforma vino impuesta por la modernización de la villa con motivo de la industrialización: aumento de la población, riqueza aportada por el retorno de los indianos de América, y explotación de las minas de la comarca. Esto supuso que eran necesarias nuevas infraestructuras que cambiaron el rostro urbano: ferrocarril, estación, rompeolas y edificios de recreo para la creciente burguesía, como el Teatro de la Villa.

Isidra del Cerro, de familia indiana, encargó la edificación de la casa a Severino de Achúcarro, arquitecto bilbaíno, que trabajó con su discípulo Leonardo Rucabado para dar forma a un gran inmueble, de hermosa fachada imitando el neoclásico francés, en un estilo conservador que Leonardo Rucabado no volvió a cultivar, pues en los años siguientes se volcó más en buscar una versión propia del arte montañés y de la arquitectura española e, incluso, del modernismo siguiendo el modelo de Sezession vienesa.

En todo caso, a lo largo de la primera década del nuevo siglo, la casa fue finalizada, y fue declarada Bien de Interés cultural en 1990. Actualmente se utiliza como viviendas privadas y bajos comerciales.

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