Joaquín Rucoba y Octavio de Toledo -LAREDO-

El día 18 de abril de 2019 se producirá una importante efemérides para Laredo y Cantabria, pues harán 100 años del fallecimiento de uno de sus arquitectos más insignes: Joaquín Rucoba. En TravelCantabria queríamos recordar a este laredano de gran talento y con nuestras líneas hacerle un merecido homenaje.

Joaquín Rucoba nació en Laredo en 1844. Las posibilidades económicas de su familia le permitieron estudiar arquitectura en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, en la que se graduó, 1869. Fue arquitecto de obras municipal de Vergara, Orense, Málaga (Plaza de Toros, mercado de Alfonso XII), arquitecto jefe de la Primera Sección de Obras Municipales en Bilbao, donde estuvo pocos años, muy productivos, no obstante. Arquitecto diocesano de Santander (Iglesia de la Visitación, palacio episcopal de Santander, actual consistorio), además, firmó proyectos en Madrid (Frontón Beti Jai), Castro Urdiales (colaboró en la construcción del cementerio de Ballena) y Torrelavega (Palacio de Demetrio Herrero, hoy ayuntamiento), entre otras obras. Su obra se destaca por la construcción de edificios eclécticos, normalmente uniendo estilos historicistas como el neogótico, el clásico o el neomudéjar. Se distinguió por el uso temprano de estructuras metálicas, que demuestra la calidad técnica y lo pionero de sus trabajos.

Quizás la parte más conocida de su obra sean el resultado de su estancia en Bilbao, entre 1883-1893, que quedará inmortalizada en el edificio consistorial y el Teatro Arriaga, ambos de estilos eclécticos y de gran monumentalidad.

Falleció el 18 de abril de 1919 en Laredo, y descansa en la capilla San Ana de Tarrueza, que él mismo restauró en 1891 para convertirla en panteón familiar.

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